SNM: Prométeme que, cuando te vallas a vivir sola, no llevaras a ese gato contigo.
Y: Claro que sí lo haré. ¿Por qué no?
SNM: Porque transmiten enfermedades muy severas. Nunca hay que estarles muy cerca, ni tocarlos.
Y: Eso lo dices porque a ti no te gustan los gatos. Yo he tenido a Tito desde hace al menos tres años, y nunca he sufrido enfermedad alguna debido a él.
SNM: Ya verás en unos años. Se ha comprobado que los hijos cuyas madres tienen gatos, nacen tarados, o con malformaciones congénitas.
Y: Aly nació en una casa llena de gatos, y es una de las mentes más brillantes que he conocido.
SNM: Pero nunca ha podido tener hijos.
Y: ¿Eso qué tiene que ver con los gatos? Seguramente no haya sido siquiera problema de ella…
SNM: Nunca se sabe.
Y: Tampoco viene al caso. Lo que quiero decir es que, no puedes decir que un bebé nacerá con problemas psicofísicos porque convive con gatos. Es absurdo.
SNM: Pero sí está comprobado que producen enfermedades en la piel.
Y: Eso, si eres alérgico.
SNM: Tomemos como ejemplo a los gatos persas de pelo largo, como el tuyo: Respiras la pelusa que emiten, y eso afecta las vías respiratorias.
Y: Sólo si eres alérgico. Además, según tu teoría, con los años que llevo conviviendo con mi gato, ya deberían haberme asfixiado los pelos del pobre animal ¿verdad?

